
Ayer, mientras tomaba cervecitas con Nietzche, en una magnífica tarde disfrutando del solecito en la terracita del Dragón Verde, estuvimos discutiendo sobre este tema.
Después de la animada charla que seguramente nos pareciera más coherente de lo que realmente era porque el alcohol ya iba haciendo mella (al menos en mí) después de dos pintas de guinnes él, y dos medias pintas yo, más el estómago vacío (que soy más chiquitita, y salgo barata de emborrachar) , llegamos a la conclusión siguiente:
Para nosotros, el carpe diem no significaba, simplemente, "aprovecha el hoy ya que el mañana es incierto, y quizás estemos muertos"… eso era simplificar demasiado y una excusa para hacer lo que te diera la gana… si no que lo veíamos desde la perspectiva de que no te puedes anclar en el pasado, lo pasado, pasado es y no se puede vivir el presente pensando en él, si no que hay que aprender de él; para disfrutar el hoy, que es el momento que actualmente vives, el momento realmente importante; pero sin desdeñar el futuro, pues el futuro se convertirá en el presente, por lo que debemos de ir tejiéndolo, sin obsesionarnos con él.
En resumen: ‘vive el momento’, es decir, «aprovecha la oportunidad y no esperes a mañana, porque puede ocurrir que mañana la oportunidad ya no exista» pero, sin olvidar que el pasado es quien te ha dado las claves para ser quien eres en el presente, y el futuro será el hoy del mañana… Si es que no estamos muertos, pero en esa posibilidad mejor no pensar ya que, después de todo, poca importancia tiene toda esta disertación si yacemos bajo tierra.
Vaya galimatías he soltado ¿no? Y todo para terminar horas después de esa conversación, sobre las 12 de la noche, tirada encima de mi cuñada, revolcándonos por el suelo de la alameda, con 10 cervezas o más recorriendo mi torrente sanguíneo, mientras le pintaba la frente con un subrayador amarillo fosforito, arrancándole pedacitos al tiempo... ¡¡Carpe diem!!
Me encanta esa letra...
Os pego el poema de Horacio en latín y traducido...
"Tu ne quaesieris (scire nefas) quem mihi, quem tibi fienm di dederint, Leuconoe, nec Babilonios temptaris numeros. Ut melius quicquid erit pati!
Seu pluris hiemes seu tribuit Iuppiter ultimam, quae nunc oppositis debilitat pumicibus mare Tyrrenum, sapias, vina liques et spatio brevi spem longam reseces. Dum loquimur, fugerit invida aetas: carpe diem, quam minimum credula postero. "
"No preguntes (contra la voluntad divina el saberlo), Leucónoe, qué fin
han puesto para mí los dioses, cuál para ti, ni sondees el cálculo babilonio.
¡Cuánto mejor soportar lo que haya de ser, tanto si Júpiter nos ha concedido
muchos inviernos, como si es el último nuestro el que ahora quiebra las olas
del mar Tirreno en azote contra los escollos! Sé sabia, filtra el vino y, breve
como es la vida, corta la esperanza larga. Mientras hablamos, habrá huido
celosa la edad: goza a bocados del momento, confiada lo menos posible en el
de mañana."




