viernes, 12 de diciembre de 2008

El Camino


Llevaba ya un tiempo sintiéndose extrañamente vacío. Por las mañanas despertaba como con el pecho hueco, repleto tan solo de una negrura inconmensurable. Es joven aún, pero en el paso de estos últimos años, el hueco se siente cada vez más como una punzada… cada vez más intensa.

Todos los días dedica un rato para preguntarse qué es aquello que le falta, que es aquello qué le hace sentir así. Mira a su alrededor y se pregunta si el resto siente lo mismo que él pero en sus ojos no ve la respuesta. No sabe si les pasa que en la rutina del día a día se siente como el alma se revuelve dentro, incómoda por estar sintiendo que se pasan las horas sin aprovechar, vacías, huecas como ese agujero que tiene en su pecho, y todo a pesar del ritmo frenético declarado abiertamente en su entorno, a pesar de su trabajo que le absorbe pero que a cambio no le da nada que le haga sentir satisfecho, a pesar de esas tardes disfrutando del ocio enlatado del que nos abastece la gran ciudad, aquello supuestamente divertido que, en contraposición, le hace sentir como tiempo que se escabulle dejando una hilera de carcajadas burlonas.

Tiene la impresión de que el resto no ve lo que él percibe, es como si no tuvieran ya tiempo ni para pensar más allá… o ganas. Es como si dentro de esa vorágine diaria, sucumbieran a ella sin poder zafarse y salir fuera para ver esas necesidades que seguramente su alma vocifera pataleando en espera de ser escuchada.

“Claro,”- pensó el joven - “cuando el alma se desgañita, empieza a marchitarse como las flores ante el frío invernal, así ya no sienten este vacío.”

Se dio cuenta de que a él no le ocurriría eso, él era lo que a partir de ahora llamaría un Buscador: buscaba dentro de él aquello de lo que estaba compuesto, aquello que intentaba brotar de forma natural desde dentro hacia fuera. La sensación de vacío es debida a que no es fácil dejar brotar espontáneamente aquello que surge de uno cuando las obligaciones, cuando la vida diaria e impuesta, ocupa la mayor parte del tiempo. Es difícil acallar esa hambre mientras se intenta encajar en el sistema. Y no se volvería un Conformista, como aquél que se resigna a aquello que considera su supuesto sino, sin siquiera permitirse el pensar en dejar salir aquella necesidad espiritual con la que todo ser humano nace, cambiando sus principios por los principios enseñados, haciendo suyas supuestas metas que toda persona debe ansiar (ser rico, poderoso, tener un puesto más alto en el trabajo…) sin darse cuenta de que no está siguiendo El Camino, aquella senda potencial que estaba destinado a recorrer negando así su verdadero sino. Sabía que no sería fácil, y que el trayecto resultaría amargo, pues aquél hambre posiblemente solo se acallaría completamente con la muerte, pero… ¿de qué servía entonces estar vivo?

“Sería mejor que me lo tomara todo con más calma.”

Y así fue como pilló unos días de vacaciones, sacó un viejo cuaderno de los que usaba cuando estaba estudiando y comenzó a escribir. Desde dentro hacia fuera. Trazando su Camino reencontrado, ese que le había elegido y que en el albor de la Creación, ya estaba ahí desde antes de que naciera el Tiempo.

jueves, 13 de noviembre de 2008

Viaje sonoro

(Imprescindible una preparación previa a la lectura. Déjense los pensamientos diarios aparcados en una calle circundante allá donde no llegue la vista. Desnude su mente y deje el canal libre de todo obstáculo. A ser posible usar mejor unos buenos auriculares aunque esto no es imprescindible. Pulse el “play” y suba el volumen a la intensidad adecuada. Ahora, respire profundamente durante 20 - 25 segundos y déjese simplemente llevar.)






Es entonces cuando las ondas sonoras entrar en un fluir continuo a través de la cabeza inundando cada centímetro de piel. Se extiende y a cada cambio de ritmo, a cada frase de la melodía, a cada nuevo estímulo, el cuerpo reacciona entrando en estados distintos.

Sensaciones.

A veces parece que tu cuerpo esta como dormido, que todo evento externo es amortiguado por un colchón invisible que te envuelve. Acaríciame y apenas sentiré nada. Los sentimientos están dormidos bajo la piel. Estás dormido bajo tu propia piel insensibilizada.

Y entonces… consigues dejarte llevar.
Y entra a borbotones.

Borbotones ordenados, ondulantes, de vibraciones que se transforman en colores, colores que se transforman en sentimientos a través de un nuevo canal de comunicación, de un sexto sentido.

¿Notas esa presión en el pecho? ¿Notas como te trasporta? Abre tu mente un poco más…

Trance.

Y el frescor invade el cuerpo antes dormido… Ahora todo se ve con los ojos de nuestro niño interior tan capaz de sentir y asombrarse. Todo está a flor de piel y tienes ganas de llorar para liberar esa tensión que se acumula en el pecho en un estallido de color.

(Y es que este sentimiento, una de las pocas cosas que me lo producen es escuchar música, como en este caso me ha pasado con Jeff Buckley. Gracias, Nébula, por descubrírmelo… un poco tarde por que ya no está para poder escucharlo en directo, pero justo a tiempo para volver a sentir estas extrañas e intensas sensaciones)

domingo, 9 de noviembre de 2008

Tal día como hoy

Tal día como hoy salió un ruiseñor a cantarle al sol naciente.


Tal día como hoy los rayos de ese sol tiñeron de color el angosto y lúgubre camino transformándolo en un agradable paseo a la rivera del río.


Tal día como hoy… una niña comenzó a sonreír.

jueves, 23 de octubre de 2008

¿Dónde quedó la magia?

La época de la niñez impregna el mundo de magia, mientras una mariposa revolotea desprendiendo polvo de hada de sus alas, que cazan ansiosos pequeños goblins salidos de la maleza con una red y un cubo en sus manos.

Nerei corre por el jardín con su vestido preferido, ese que tiene tan parecido al de su mamá, azul, de tirantas, que siempre está pidiéndole que se lo ponga a la vez que ella. Va en dirección a los columpios, con la intención de llegar esta vez a las nubes blanditas. El otro día se quedó muy, pero que muy cerca y pensaba que esta vez lo conseguiría si tomaba un poquito más de impulso. A ella le gusta sentir el viento dándole en la cara mientras toma velocidad, a esa edad, todo parece más real: los colores son más vivos y las sensaciones también; todo se vive con más intensidad antes de que el mundo se cubra con el velo que tienen en sus ojos los adultos, aquél que adormece los sentidos y que hace que la realidad sea como un sueño, en vez de que los sueños sea pedazos de realidad.

Nerei se baja del columpio, tampoco hoy a llegado a alcanzar las nubes… debe ser que es pequeña y aún tiene que crecer para ganar fuerza. Así que decide ir a buscar vinagretas, para hacer un collar con estas flores mientras chuperretea alguno de los tallos. En la recolección puede ver como hilos de hormigas llevan su alimento hacia su casita, admirada por la coordinación que tienen entre ellas, como si fueran partes de un único ente. El jardín es un amplio universo aún por descubrir.

Le gustan las puestas de sol, por los colores que se despliegan en el cielo, rojos y anaranjados sobre azul intenso, y piensa en lo grande que es todo, en la cantidad de rincones que le quedan ocultos, y en la magia que rodea a cada uno de esos rincones.

Es la época en la que todo es posible, donde la línea entre realidad y ficción aún no está definida, en la que los reyes magos existen, las hadas se camuflan en la maleza y las brujas acechan a las victimas que serán ingredientes para sus pociones que elaboran en enormes calderos humeantes y burbujeantes.

Leyendo: Alicia en el pais de las maravillas – Lewis Carroll.

jueves, 16 de octubre de 2008

Pérdida de fe



Cuando se pierde la fe en el Hombre se nota como un vacío se extiende por dentro, como la oscuridad de la noche que cubre el cielo diurno. Se siente como una bella flor se marchita, pero lo que la marchita no es el paso del tiempo, si no el paso de acontecimientos que van poniendo mustios los pétalos de esperanza que germinaban.

Esperanza de que el Hombre sería capaz de superar su torpeza, de superar sus complejos, de integrarse con el todo en vez de sucumbir al egoísmo y sentirse centro del universo (qué de miles de millones de centros del universo habría si no solamente en el planeta tierra)

Día tras día veo como mucha gente tiende a llenarse la barriga hasta vomitar aunque eso conlleve la muerte de unos cuantos. Día tras día veo una carnicería humana, donde unos depredadores caníbales devoran, mientras carcajean, la vida de los que quieren vivir en el respeto mutuo tan solo por conseguir más. Y lo peor, que mucho de esos depredadores tienen poder.

Poco a poco voy siendo consciente de que, mientras más me esfuerzo por intentar cambiar al menos la situación que me rodea, a la que tengo acceso, más llama a mi puerta el fantasma de la decepción. Y mientras un estado melancólico hacia eso que hubiera podido ser y que no es, hacia lo que había depositado mis esperanzas y mis fuerzas con afán de conseguir crecer en ciertos aspectos desde que era un moco, son lanzados por tierra por esas semillas contaminadas.

La desesperanza se hace muy presente, tan presente que me absorbe y no me deja escribir, como si tuviera un nudo en la garganta constantemente. Y yo, como otras veces, lo que quiero es GRITAR. Gritarle al mundo como si quisiera que despertara. Pero solo conseguiría desgañitarme… y quizás, soy yo quien debe despertar.

Llegado un punto, cuando una parte de mi realidad (la de mariposas y flores y piruletas y arco iris donde me gusta vivir) se desmorona a migajas, me pregunto, ¿y ahora qué?

Y me siento en la encrucijada intentado vislumbrar EL camino.

jueves, 18 de septiembre de 2008

Relatos Cortos

Huída

“Anoche, cuando la luna ya había pasado por su cenit, entre sueños y divagaciones, lo decidí.

Harta de la monotonía del sin sentido que la vida me parecía, estaba dispuesta a escapar de la realidad auto impuesta por ésta, nuestra sociedad.

Días de hastío en el trabajo… espera, que digo días, semanas, meses… algo más de un año, merman poco a poco el ánimo, al igual que el viento y el agua erosionan la roca desnuda. Y no sólo el trabajo… nada que hacer interesante en el tiempo libre… la ciudad muere entre muestras de catetismo exacerbado, dónde lo máximo a lo que aspira la noche es a ver una película de guión carcomido destinada a drenar tu cerebro… o ir a un local de moda dónde la música cuadriculada y de patrones estudiados para su simplicidad, vuelven simples los cerebros. Vivimos girando en un torbellino de embrutecimiento colectivo cuyo vórtice termina con toda individualidad y autenticidad.

¿Tan raro es querer pensar? ¿Tan raro es querer evolucionar y no contentarme con tener para llenarme la barriga? No soy un animal… bueno, si lo soy, pero, por desgracia, se me bendijo con el “don” de la conciencia de uno mismo y con el raciocinio.

¿Y si a un animal pensante se le capa la capacidad de pensar? ¿Qué nos queda? Algo así como un ser alienado de si mismo… Si tuviera consistencia, sería algo así como una vulva negra andante y gelatinosa.

Anoche, en estado de duermevela, brotó la inspiración: he encontrado el camino para no pudrirme, para desgarrar las cadenas que me ligan a esta manera de vivir socialmente impuesta.”

Así terminaba la carta de Ana. Junto a ella se encontraba su piel desnuda. La había dejado al borde de la cama como si de un pijama se tratara. De algún modo, sí, se puede decir que debía haber trascendido. Nadie supo jamás a donde se habría dirigido… Toda búsqueda fue infructífera.

-Claro, si lo piensas, - dijo Juan saliendo de su meditación – seguramente no estemos buscando en el plano correcto. Quizás ya no pertenezca al plano que nosotros conocemos y esté fuera del alcance de nuestra visión.

lunes, 25 de agosto de 2008

Cambios


Últimamente mi vida es un continuo discurrir de cambios:

-Cambio de trabajo.
-Cambio de casa.
-Nuevo “compi” de piso ;)
-Muchos quehaceres.

La verdad es que en tres meses ha pegado un giro mi vida, lo cual es de agradecer, ya que de estas cosas se aprende, de estos cambios y de la adaptación a ellos se viven situaciones nuevas de las que sacar provecho para ir evolucionando.

En términos generales estoy más que contenta.

He dejado mi zulo, mi pisito en el centro de soltera (no sin cierta pena por dejar lo que ha sido mi “cuevita” durante dos años), por otro más grande y luminoso… y con compañía. Adaptándome a no estar sola conmigo misma, empiezo a aprende a pensar en dos… y no solo en mi, en mi y en mi.

Me gusta llegar a casa y que me reciban con un beso, una charla… y esas series nocturnas (ya me he terminado Dexter… que ganas de que empiece la tercera temporada ahora en septiembre) de antes de dormir.

Y después de una auténtica paliza de mudanza, paseos por IKEA, y montaje de muebles (con las correspondientes cagadas por en medio, poniendo toda pieza que se pudiera poner al revés, de la manera equivocada) por fin ya parece un hogar, incluso diría que es hasta acogedor.

En el curro la adaptación no está siendo de todo fácil. Digamos ciertos problemillas de entendimiento con algún superior que no voy a detallar aquí. Pero por otro lado, con el resto de compañeros, muy bien :) Nos reímos, que es de lo que se trata: pasar el tiempo lo mejor posible.

Aún estoy en periodo de asimilación. Es curioso cómo los cambios discurren y no eres plenamente consciente de ellos hasta pasado un tiempo. Cómo, cierto día, te despiertas y dices: “¡Coño! Pues si que han cambiado las cosas.” Y pasas de esa sensación de descoloque y extrañeza que te ha acompañado hasta el momento, a otra de aceptación de dicho cambio… y entonces empiezas a disfrutarlo plenamente (que no es que antes no, pero no de esa manera totalmente consciente). Por que, quieras que no, todo cambio conlleva un “trauma”, pero todo cambio, si se mira desde la perspectiva adecuada, es siempre “a mejor”… sobre todo si es buscado.

P.D. Estoy y seguiré un poco Off hasta que todo se vaya calmando, supongo que hasta después de mis ansiadas vacaciones que empiezan en Septiembre. Que ganas… Vacaciones!!!!!!

jueves, 31 de julio de 2008

Relatos cortos

Diario de una Noctámbula

Noctámbula se levanta cierto día en busca de respuestas. Para ello, antes que nada, se dirige por el camino que lleva al lugar donde nacen los pensamientos. Piensa que, sentada a la orilla del mar del Discernimiento, quizás encuentre el origen de esas preguntas para las que busca solución.

“Así, al saber cual es el motor de éstas, me será posible encontrar respuestas”, se dice esperanzada.

Después de un largo paseo, llega al lugar, abandonándose un momento en la visión de ese mar del que fluye magia, viendo como los pensamientos surgen de él y flotan por el aire en todas las direcciones, pausado, traslúcidos, en busca de sus “dueños”… Luego se sienta en su orilla, donde comienza su meditación, para así hallar el origen de esas cuestiones escrito en los reflejos del agua.

Más animada ahora, regresa a casa. No solo ya tiene un indicio para encontrar esas respuestas, si no que, entre ola y ola, vio como salió, flotando desde el mar, un pensamiento traslúcido y brillante, que se fusionó con ella; y la embargó con su luz, propagando sensaciones de plenitud y calma.

jueves, 3 de julio de 2008

Solo tú





ÉL se encontraba perdido en si mismo, nadando afanosamente en su océano embravecido por la tormenta cuando apareció ELLA.

ELLA se encontraba sumergida en una soledad que casi la volvía ermitaña, cada mañana era gris mientras crecía su incapacidad para sentir.

Pero el Destino, a quién le gusta jugar y manipular los acontecimientos a su antojo dejando estelas de magia, tenía otros planes para ellos que seguir en ese estado, e hizo que ambos se encontraran para dar un empujón mutuo a sus vidas, no sin antes ponerlos a prueba. (Por que al Destino le gusta poner pruebas a la gente para que aprendan a apreciar cada momento y obligarles a mirar dentro de ellos mismo)

Y cuando pasó el tiempo y el caos empezó a ordenarse, ELLA le dijo a ÉL:

“Por qué nunca llueve eternamente.

La sensación de soledad desaparece sacando paciencia de la impaciencia esperando que llegue el día.

Y ya no importa el tiempo pasado en la oscuridad si me ha llevado a lo que soy ahora, a estar contigo.

Aquí tienes una mano para coger y que te acompañe en el camino que ahora ya es nuestro.

Quitando de en medio a la soledad, ahora tengo espacio para alguien más, pero no cualquiera…

Solo .”

martes, 24 de junio de 2008

Breve ojeada a través del velo

Alza sus manos y las mira, despierta en la consciencia de si mismo. A través de la visión de los surcos que forman su piel, la sensación de sentirse extraño en su propio cuerpo le invade. Se siente confusamente vivo… y a la vez ajeno a ese cuerpo, a este mundo.

Inmerso en el día a día no tiene tiempo de detenerse en el ritmo apabullante de la vida impuesta para disfrutar intrínsecamente de la sensación inmensa (también terrible, como un salto a los abismos de lo desconocido) de saberse vivo.



Los días de trabajo son duros en la oficina. No tiene ni un momento para poder pensar en él y en su familia. Y cuando llega a la casa, después de compartir las tareas del hogar con su esposa, cae como un objeto contundente sobre la almohada… para despertar al día siguiente casi en la misma postura en la que el cansancio le derrumbó.

En esos momentos de iluminación que le hacen despertar en la consciencia de si, promete que tiene que hacer algo con su vida, que no dejará que la corriente de la sociedad le vuelva una ovejita más que sigue al rebaño anulando su individualidad, anulando esa sensación de estar vivo por no poder parar ni a pensar, ni a sentir.



Cuando tiene un hueco se escapa al campo con su familia. Su mujer y él tienden su mantelito en la hierba. Disfrutan andando, paseando o viendo a la pequeña jugar, uniéndose a la naturaleza para dejar de lado el torbellino diario que les arrastra, y descansar en lo que ellos llaman su “isla de paz”.

-Mi vida, - le dice a su bonita esposa de rasgos cansados por el ajetreo continuo- algún día nos iremos de la ciudad… huiremos a algún lugar donde reine la quietud, donde solo nos preocuparemos durante el resto de nuestros días a sentir la vida, a aprender a vivirla.

miércoles, 18 de junio de 2008

Cansancio

Últimamente, el cansancio se ha apoderado de mi cuerpo... Tengo que encontrar la energía que me recargue. ¿Será el maldito calor sevillano? ¿Será que tengo la tensión por los suelos? ¿Será que se me ha quitado el hambre y hasta me olvido de alguna comida?

viernes, 6 de junio de 2008

Relatos Cortos

Diario de una Noctámbula


Bajo la luz de las estrellas Noctámbula yace sobre la hierba, atenta solo al tintineo de esas pequeñas luces que colman el cielo negro.

A su mente acuden imágenes intermitentes cómo las estrellas que vislumbra. Imágenes del pasado e imágenes de posibles futuro, que deja fluir por su mente sin intervenir en ellas.

Y observa que la vida es cómo el discurrir de sus pensamientos, y que si se dejan fluir los acontecimientos, sin pararse demasiado en ellos, sin darle la importancia que no tienen, ella fluye con ellos, con la vida.

Así consigue durante unos instantes sentirse en armonía con todo lo que le rodea, percibe que es uno con el todo, que sus problemas no son tan grandes, ni las cosas tan complicadas como se ven cuando se está sumergido en la vorágine de preocupaciones humanas egocentristas sin mirar más allá.

Noctámbula está aprendiendo a ver las cosas desde fuera de esa vorágine, y la serenidad empieza a invadir su ser hasta ser un estado intrínseco a ella. Sus ojos reflejan la quietud del que tiene las cosas bajo control por que ha aprendido a no perder el que tiene sobre ella a pesar de las adversidades que pueda depararle el destino.

La vida es sufrimiento, la causa de este sufrimiento proviene de que el hombre desconoce la naturaleza de la realidad y se apega a los bienes materiales, el sufrimiento puede tener fin si el hombre logra superar su ignorancia y renuncia a las ataduras mundanas. Enseñanzas de Buda.

lunes, 26 de mayo de 2008

A tu lado


Para mi sorpresa… cuando menos lo esperaba… apareciste.




Y en tu presencia, con tus palabras y tu sonrisa… a tu lado me siento feliz.

jueves, 22 de mayo de 2008

Spiral out. keep going.

Una silueta se dibuja siendo abrazada por una violenta tormenta de arena que atrapa la luz y empapa el aire. La silueta lleva vestido blanco largo de muñeca, manchado de arena. Con los brazos extendidos, gira entorno a si misma, cantando canciones populares de arcaicos juegos de niños.

Gira y gira dando vueltas sobre si misma, con un ritmo constante y desquiciante, mientras murmura en espiral canciones populares al son de la arena que golpea infatigable su cuerpo, obstruye sus fosas nasales.

Hasta que cae.

I embrace my desire to,
feel the rhythm, to feel connected enough to step aside & weep like a widow
to feel inspired, to fathom the power, to witness the beauty,
to bathe in the fountain,
to swing on the spiral,

Cielo azul y frescor de hierba. Rayos de luz dorada que acaricia mi mano, que es lo primero que veo mientras abro los ojos a un nuevo estado de conciencia. Olor a humedad que refresca mi ser. Debo de haberme quedado dormida tumbada sobre el césped.

Me levanto y siento como si mi cuerpo no pesara y andara entre algodón, comienzo a caminar con la impresión de quien flota y los colores son tan intensos que empiezo a dudar de que todo sea real. Veo niños jugar a la pelota y familias que disfrutan plácidamente del momento cuando me doy cuenta de que ellos no pueden verme. Estoy percibiendo una escena, pero no formo parte de ella. No existo en ella.

Y Siento cómo late mi corazón, y cómo la sangre pasa por mis venas. Cierro los ojos en la oscuridad de mi habitación y mientras lleno mis pulmones de oxigeno, me centro en cómo mis costillas se separan lentamente y entro en conciencia de mi latido, de mi ritmo, de la sangre, de mi vibración. Tomo conciencia de mi misma.

Over thinking, over analyzing separates the body from the mind.
withering my intuition, missing opportunities & i must
feed my will to feel my moment drawing way outside the lines.

Inspiro y Expiro, Inspiro y Expiro... permitiendo que las partes ocultas a mi consciencia me hablen, dejando brotar las expresión de mi intuición. Ella es la que me guia en mi camino, cuando tengo dudas, ella sabe las respuestas de mi alma. Con los ojos cerrados visualizo escenas que me hablan, con los ojos cerrados veo el recorrido de mi camino en espiral. Con los ojos cerrados sé que algún día acabará... y cuando ese momento esté cercano, entonces...

With my feet upon the ground i move myself between the sounds & open wide to suck it in.
i feel it move across my skin.
i'm reaching up & reaching out.
i'm reaching for the random or what ever will bewilder me.
what ever will bewilder me.
& following our will & wind we may just go where no one's been.
we'll ride the spiral to the end & may just go where no one's been.
spiral out. keep going.

que me lleve la parca.

Spiral out. keep going.


Texto inspirado en el tema de Lateralus (Tool) y la secuencia de Fibonacci.

miércoles, 14 de mayo de 2008

Recta final



Ya quedan menos de 3 días para el cambio, y, sofocada de trabajo para dejar todo lo mejor que pueda antes de irme.

A parte de jornadas intensas y largas que se unen a que llevo más de un mes (o dos) sin parar de un lado a otro (bueno, salvo unos días de vacaciones, hace un par de semanas que me han venido de arte). Todo esto sumado a mi, ya por sí, bastante ajetreado ritmo de vida habitual.

Mil cosas que hacer: limpiar, lavar ropa, platos, papeleos… Mil compromisos no eludibles… Llevo sin hacer la compra en condiciones no sé ya ni cuanto por que es que no he podido sacar un hueco en para ello.

La verdad que desde antes de ayer todo esto comienza a minar un poco mi ánimo. Intento que no me afecte, pero la verdad es que cada vez me noto más cansada (y no tanto mentalmente, que sí lo estoy, cómo físicamente)… Y aún me quedan dos eventos para los que debería estar al 100%, mi despedida con la gente de la empresa el viernes, la boda de puriruri y darthia el sábado… No sé cómo voy a acumular fuerzas… pero lo haré, eso seguro, aunque luego termine catatónica el domingo.

Y, en verdad, lo que me vendría bien es abrazos y mimitos, que eso me quita el estrés y las tonterías (y también la ansiedad, propiciada por el estrés, de comer chocolate, que me estoy mordiendo los nudillos por no empezar a pimplarme tabletas y tabletas y tabletas y…) que estar tanto tiempo sola en estos momentos no es que sea lo suyo precisamente :P

Pero bueno, el lunes termina este proceso, y en poco espero estar cómo antes, mientras tanto, tenedme paciencia a los que os toca aguantarme :P

Y, ahora, voy ha hacer algo que me han dicho que sienta bien para desahogarse...


AHHHHHHHHHHHHHHHHHAHAHHHHHHHHHHHHHHHH
AHHHHHHHHHHHHHHHHHAHHHHHHHHHHHHHHHHHRGGGGRG
AHAHHARGGRGRGRAAAaaaaaaaa aaaa a aaaaaa a a aaa a aaaa ah ah ah aaa a ...!!!!


Arf, que bien sienta, coño... va a ser que tenían razón y todo...

domingo, 11 de mayo de 2008

Abandono

Se despertó por la mañana y se notó extraño, cómo que algo faltaba. Notaba un vacío difícil de explicar.

Entró en su cocina de último diseño (de esas que la vitrocerámica va por inducción y no quema, y los muebles están conjutados en tonos beige y wengue marrón) directo al brick de leche cuando encontró cierta nota escrita apresuradamente sobre la mesa también wengue con mantelitos individuales estilo oriental.



“Ya no puedo aguantarlo más, lo he intentado por todos los medios, he estado siempre a tu lado, acompañándote, cuidando de ti ante tus ojos ciegos, pero no puedo continuar así. Para ti ni existo, ya ni me hablas ni miras, y hasta me faltas el respeto de manera asidua. Con tu desidia y abandono no tengo otra opción que coger mis maletas e irme.
Hasta nunca.
fdo. Tu alma

Palideció ante aquella nota tajante, gotas de sudor frío surcaron su frente hasta llegar a la barbilla rasurada e hidratada cuidadosamente. El vacío que percibía estaba en su interior, y se hacía más y más grande.

Todavía conmocionado por la impresión, se dirigió hacia el cuarto de baño (el último grito en diseño y grifería, oiga usted) a lavarse la cara para ver si con el frescor del agua despertaba de esa horrible pesadilla. Pero, cual fue su sorpresa cuando, al levantar la cara mojada, a través del espejo se reflejaba su imagen cómo si fuera un armazón vacío, cómo la muda de una serpiente o las máscaras de yeso que se hacen usando la cara de uno de molde.



E intentó enfocar a través de sus ojos, y sólo percibió negrura, estaba hueco, puesto que su alma le había abandonado.



Se dejó deslizar en su sofá de piel ikea, aturdido por el surrealismo de aquello que le estaba ocurriendo, sin poder entender por qué le había abandonado de esa manera, qué había hecho él para merecer esto. Y a su mente vinieron imágenes donde un joven listo y espabilado apuntaba maderas de brillante empresario. Vio como aquel inteligente joven mataba su ética en pos de ambiciones verde dólar. Observó como, para él, las personas se transformaban en meros instrumentos para colmar sus deseos de grandeza, y, henchido de poder, no dudaba en hacer y deshacer a su antojo de niño mal criado.

El ego se había hecho tan grande en esos años, que ya no había sitio para el alma, y por ello decidió abandonarlo y mudarse a un sitio más amplio, como, por ejemplo, el universo infinito.

Y ahora, una cáscara vacía enchaquetada y de buen porte, pasea por las calles como un zombie, despiadado y altivo, pero vacío y con un sentimiento de soledad inconmensurable que le acompañará hasta que el señor de la guadaña vuelva inanimada su carne... ante sus ojos todos somos iguales.



"Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando,
cuán presto se va el placer,
cómo, después de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parecer,
cualquiera tiempo pasado
fue mejor.

Pues si vemos lo presente
cómo en un punto se es ido
y acabado,
si juzgamos sabiamente,
daremos lo no venido
por pasado.
No se engañe nadie, no,
pensando que ha de durar
lo que espera,
más que duró lo que vio
porque todo ha de pasar
por tal manera.

Nuestras vidas son los ríos
que van a dar en la mar,
que es el morir;
allí van los señoríos
derechos a se acabar
y consumir;
allí los ríos caudales,
allí los otros medianos
y más chicos,
y llegados, son iguales
los que viven por sus manos
y los ricos."
Jorge Manrique - Coplas por la muerte de su padre

miércoles, 7 de mayo de 2008

Navegando sobre nuevas aguas


Después de estas fantásticas mini-vacaciones, de las que (a parte del sitio en cuestión, la playa y la brisa… no sé que extraño efecto relajante poseen sus manos o simplemente su presencia) vuelvo relajada, con menos contracturas y dolores de espalda, y con las ideas más claras y un poco más feliz; he decidido dar un giro a mi vida, un cambio del que espero aprender y evolucionar.

No ha sido nada fácil romper un “matrimonio” de tres años, la verdad es que interiormente lo he pasado bastante regular. Es lo que tiene ser así de sentimental y ñoña, pero ya vamos aprendiendo a calmarnos, a no echar más cuenta de la necesaria a las tormentas de sentimientos, a respirar, salir, y observar las cosas desde fuera.

Tras el mal trago de tomar una decisión, una vez elegida la nueva ruta, respiro más tranquila y, en quince días apróximadamente, empiezo en mi nuevo puesto de trabajo.

Nueva empresa, nuevos compañeros, nuevo puesto, más responsabilidades y cantidad de cosas nuevas que aprender. Eso me encanta, me encantan los retos y ver como me voy superando a mi misma.

Debe ser lo que tiene dedicarte a algo por vocación.

Ummm qué bien sienta el olor a sal que despeja la mente (aunque luego llegues a la playa y no te quede otra que exclamar: S, ¡¡dónde c@#@ está la arena!!” mientras, mirando alrededor, sólo percibo millones de piedritas del tamaño suficiente para dejarte repujada su forma en la piel al tumbarte sobre ellas)

lunes, 28 de abril de 2008

Pequeño espacio en el retiro

Llevo unos días de retiro cibernético. Apenas enciendo el Pc, y si lo hago es para mirar el correo.

Son fases...

Y pronto estaré de retiro físico también...



Ya estoy notando la paz que se respira transportada por el aire con olor a sal que te refresca y drena por dentro.

Volveré, quizás con fuerzas renovadas.

jueves, 17 de abril de 2008

Hastío




Tristeza que vuela con alas negras.

Desidia que llena un corazón que se siente, en parte, vacío.

Búsqueda ansiosa de un aprendizaje que destruya el estancamiento.

Aguas densas y estancadas donde me hundo lentamente y…

Sólo tengo ganas de respirar, de gritar, de liberar mi alma.

Y un impulso inductor de movimiento, me hace actuar.

Actuar contra la apatía y la monotonía.

Quiero aprender, quiero avanzar, quiero evolucionar.

Mi vida se vuelve en blanco y negro… pero necesito color para no perderme.



¿Te vienes a dar un paseo conmigo?

viernes, 11 de abril de 2008

Lacitos, galletas y monstruos innombrables

Idea sacada de mi subconciente mezclado incomprensiblemente con esto

jueves, 10 de abril de 2008

Evasión interior

Hay épocas en las que se busca un refugio.

Un refugio que poco a poco has ido adecuando en tu interior.

Un sitio sólo para ti, donde poder recogerte un tiempo, aislarte del mundo exterior.

En tiempos de incertidumbre me da por encerrarme un ratito en casa (hablando tanto metafóricamente como literalmente), intentando poner orden tanto a lo que ocurre en el exterior como en el interior.

Me gusta imaginarme en una playa de arena blanca, y agua y cielo azul. Sentir que los rayos de sol calientan mi piel y que una luz dorada lo envuelve todo. O cómo el agua me acaricia refrescándome.



Buscando la objetividad.

Eliminando los miedos que no llevan a nada.

Necesito evadirme.



A veces olvido cómo era cuando no me sentía (tan) sola.

A veces pienso si cuando llegue el momento, tendré el valor para volverme a dar.

¿Dónde coño deje mi poción antimiedos?

Pero, ¿Cómo no tener miedo? si tu presencia hace que me revuelva por dentro de manera casi visceral, si mis sentidos se alborotan cómo un mar embravecido en medio de la fuerza eléctrica de una tormenta. Promotor del movimiento.

Entonces cierro los ojos, voy a mi refugio y escucho lo que mi espíritu me canta con su suave voz casi imperceptible. Y sus versos me dan fuerzas como rayos de luz solar para quitarle importancia a esos miedos que me trae la Sombra.





Creo que voy a bajar a las cavernas de debajo de casa a ver si le pongo lacitos a mi monstruito lleno de tentáculos viscosos, que está un poco alterado… Ya sé, le ofreceré una galletitas de chocolate, quizás así me devuelva la poción…

A veces pienso demasiado, a veces soy demasiado humana… que alguien me ampute el cerebro…

lunes, 7 de abril de 2008

Juegos del destino


Yuri era un hombre al que el destino gustaba de atormentar con calamidades aterradoras. Yuri, desde muy pequeño, parecía estar marcado con la señal de los malditos, pues no era normal que la vida se cebara de esa manera con él. Si es cierto que el karma existía, probablemente él hubiera sido, en una vida anterior, el mismísimo retoño del diablo cuando menos.



Poco después de cumplir sus 7 primaveras, cierta noche en la que Yuri dormía en casa de sus primos, el padre --el cual golpeaba a su débil madre y a él cada vez que el alcohol se mezclaba con su sangre, cosa que ocurría muy a menudo— arrebató la vida de esta con cada golpe de una brutal paliza. Una vez vovió en sí, las culpas le condujeron al suicidio, tras ser consciente de la carnicería que había cometido, tirándose por la ventana de un sexto y cayendo en lo alto de un coche aparcado derramándose por el capó hundido.



Pero de aquél día, no sólo recuerda vívidamente el momento en que su tía le comunicó que ya no volvería a ver a sus padres, si no el amanecer precioso que, entre lágrimas de un niño que aún no podía entender que significaba la muerte, penetraba por sus ojos en forma de radiantes colores y le hacía sentir, por primera vez, que estaba vivo, mientras una sensación de realidad y plenitud inundaban su palpitante corazón.



Su joven tía se apiadó de él. En su gran corazón tenía espacio para cobijar a la criaturita que había quedado desvalida. Y así creció en el seno de una familia que lo quería, con su primo dos años menor que se convertiría pronto en uno de sus mejores amigos y con el que compartía varios años de su vida.



Cierto día, ya de jóvenes, mientras volvían a casa de tomar unas copas con los amigos, fueron asaltados por unos atracadores que al ver que el primo de Yuri – maromo de casi dos metros de altura y dispuesto a liarse a hostias con ellos—no se amedrentaba, fingieron huir para, poco después, apuñalarlo por la espalda cuando estos, confiados, continuaban su camino, huyendo del lugar del crimen antes de que nadie pudiera hacer nada. Y Yuri maldijo a los despiadados asesinos, a dios (si es que existía) y al universo infinito al ver que a su primo y amigo se le escapaba la vida mientras lo mecía entre sus brazos, cubierto de sangre roja.



Y en el funeral, entre llantos y lloros, conoció a la que era pareja hasta entonces de su primo y, lo que aún era más importante, a la hermana de esta, Marta, que en un futuro no demasiado lejano se convertiría en su esposa. Y la primera noche que amaneció con ella en la cama, abrió las ventanas y, como cuando era niño, los colores del amanecer inundaron su conciencia haciéndole sentir la vida en cada poro de su piel.



Años felices se sucedieron para Yuri, años donde el amor primaba en su vida, hasta que culminó con el nacimiento de su hijo, un varón gordito cual buda que albergaba el milagro de la vida y cuyo venir al mundo fue como un regalo precioso que no podía ser descrito con palabras.



Pero el destino guardaba otro golpe aún, un golpe aterrador… y cierto día en el que la mujer de Yuri conducía de regreso a casa con él y su hijo, un vehículo conducido por un personaje ebrio entró en dirección contraria a la autopista por la que circulaba la feliz familia. Marta se vio de golpe en la situación de peligro, con un psicópata que iba directo a chocar con ellos frontalmente, y, en un atisbo de conciencia, se dio cuenta que si giraba bruscamente hacia la derecha podría volcar hacia ese lado y condenar a su familia a una muerte segura… así que lo hizo hacia la izquierda. El coche evitó el choque pero volcó en esa dirección lo que hundió el capó por la parte del conductor hasta casi rozar el asiento. Cuando Yuri volvió en sí, el médico le dijo que tenía dos noticias que darle, una buena y otra mala: la buena, que su hijo estaba ileso; la mala, que su mujer había muerto y que él había perdido la pierna derecha.



Yuri lloró amargamente, clamando al cielo por qué se había llevado a uno de los seres que más amaba en la faz de la tierra… hasta que llegó el amanecer, y le trajeron a su hijo que, cómo un budita, le sonreía feliz y gordito, y le alargaba los brazos para que lo cogiera y meciera. Y alzando al niño vio en la ventana que estaba justo detrás, cómo el sol salía por el horizonte y una alegría inmensa al ver a su primogénito sano y salvo hizo, otra vez, que esos colores provenientes de la luz le enseñaran que estaba vivo, y le llenó de fuerza para seguir afrontando su destino.



Yuri se rehabilitó y aprendió a andar con una prótesis pasado el tiempo. También aprendió a pintar hermosos cuadros donde era capaz de captar la luz y los colores con especial maestría, y leyó muchos libros que le enseñaron cosas útiles mientras estaba postrado en la cama sin poder andar. Todo esto le ayudó a educar a su hijo de manera sabia y sacar de él un hombre de provecho.



El día en que Yuri murió, su hijo lloraba mientras lo veía postrado en la cama. Lloraba por que su padre se iba, lloraba por la vida tan dura que les había tocado vivir y por los sufrimientos por los que habían pasado. Pero su padre le sonrió y le dijo que si no hubiera sido así, ahora él no estaría aquí… podría haber muerto el día de la paliza en el que falleció su madre si no hubiera estado en casa de sus tíos, o no haberse criado con su primo. Podría no haber conocido a su madre si su primo no hubiera muerto. Podría haber fallecido junto a él, su hijo, el día del accidente si Marta no se hubiera sacrificado. Si no hubiera perdido la pierna, no hubiera pintado nunca, ni le hubiera enseñado aquello aprendido de los libros… Y entonces le dijo unas palabras que se grabaron en él a fuego, como la última enseñanza de su padre:



"No olvides que, en esta vida, las cosas ocurren por algo y está en nosotros aprender a apreciar lo que nos brinda, sin dejarnos hundir y absorber por las cosas terribles que ocurren, si no, apoyándonos en todo lo hermoso que nos deja. En nosotros está colocar el prisma con el que mirar a través para ver la vida. En nosotros está sacar lo positivo, crecer y aprender de ella."

Nota: Segunda y última correción (con un poquito de ayuda :P)

miércoles, 2 de abril de 2008

Fugaz visita a mi casa onírica


Me encuentro en mi casa onírica, es grande y de paredes blancas, llena de recovecos y habitaciones. En la parte trasera, donde está la cocina, se encuentra una puerta posterior que da a unas escaleras cuidadas situadas en el exterior, que bajan, talladas y construidas en un barranquito, a una especie de cobertizo, o habitáculo, adyacente a la casa, donde está la biblioteca y estudio que también parece una especie de laboratorio: hay tubos de ensayo situados al fondo y parece que todo lo necesario para practicar la alquimia. En uno de los rincones hay una bola del mundo con aspecto antiguo, de esas que giran en torno a un pie para poder observar los países. Se respira un ambiente de magia y misticismo en toda la estancia.

Y de la parte posterior a este habitáculo, también desciende una escalera, que lleva a una especie de caverna, o cueva, situada debajo de la casa, escavada en la tierra. Al entrar en ella descendiendo por dichas escaleras, encontramos que salen dos bifurcaciones. Una lleva a un laberinto de intrincados pasajes, y el otro (cuyo acceso está cercado por una puerta enrejada de la cual poseo la llave) a un oscuro abismo cruzado por puentes naturales de roca que guarda en sus profundidades cierta criatura que se presenta ante mis recuerdos como una colosal masa de tentáculos, ciega y con muchas bocas de afilados colmillos, que yace dormida apaciblemente.

A veces, dicha puerta me produce una aprensión terrorífica. Otras, he abierto la puerta y me encuentro paseando por los puentes silenciosamente, sabiendo que mi monstruo particular duerme apaciblemente oculto en las sombras del casi infinito abismo y mi último deseo es molestarlo. Otras no temo en nada a ese monstruo y voy con lacitos rosas a ver si me deja ponérselo en algún tentáculo viscoso que asoma de las profundidades abismales de vez en cuando.

Es curioso como representa el subconsciente a aquella parte oscura del ser humano, aquellos miedos y complejos. Al menos de esta manera es divertido pasear por las sendas oníricas que teje, y visitar a tu Sombra es algo emocionante (sobre todo cuando voy a ponerle hermosos lacitos rosas y asoma sus tentáculos viscosos y babeantes, de momento, inofensivos…)

También puede ser una advertencia de que he jugado demasiado al rol de peque y que deje ya de releerme los relatos de Lovecraft sobre los Mitos de Cthulhu… quién sabe…

That is not dead
which can eternal lie
yet with strange aeons
even death may die.
by "The call of Cthulhu", H.P. Lovecraft.

martes, 1 de abril de 2008

Disertaciones de fín de semana

Al mirar lo que el ser humano es en sí, al observar objetivamente y desde fuera el comportamiento de éste, al ver como unos pocos de esos insecto-humanos hacen y deshacen a su antojo llevados por la codicia y el poder, que parece que todo lo justifica, y ver cómo destrozan a su propia raza al son del dinero, danzando en torno a él como si de un dios se tratara, sacrificando personas por puro egoismo intentando llenar su alma vacía de cosas y bienestar (y no lo conseguirán, por que el vacío que les persigue es la misma carencia de alma que se empeñaron en asesinar).

Todo vale.

La vida de las personas SI tiene un precio.

Pisotear al compañero de trabajo impunemente para conseguir ascender. Subir los alquileres por que, si ahora el gobierno da una ayuda a los jóvenes que destinan más del 50% de su sueldo en una vivienda, pues como no sacar tajada y terminar quedándoselo ellos. Desencadenar una guerra en Irak para obtener su petróleo e intentar poner sus propios dirigentes para tenerlos controlados. Quitar las riquezas de un tercer mundo que se muere de hambre para que el primero sea un poco más rico, y de paso venderles armas para que se maten entre ellos. Hacer experimentos con gente en el tercer mundo como cobayas humanos para avanzar en la industria famacéutica. No sacar posibles curas para ciertas enfermedades por que sale más rentable para dichas industrias seguir vendiendo los fármacos para mantenerla controlada...

Y esto es sólo lo primero que se me ha pasado por la cabeza...

Yo no sé si el mundo estaba decandente antes o si esto es progresivo, pero la sensación de que todo esto nos va a llevar a nuestra propia extinción, es algo que no me quito de encima. De momento se intuye una posible caída de lo que sería el imperio actual... el dolar está muy por debajo del euro, y qué decir de la crisis inmoviliaria de EEUU... Parece que el gigante se empieza a tambalear... y todo esto huele a crisis a todos los niveles...

Espero que no salpique demasiado...

Pero, qué otra cosa se puede esperar de unos seres que, en un momento de su evolución, cercaron un terreno y se creyeron que todo lo que habia en él era de su propiedad... Me pregunto por qué somos nosotros más que nada y por qué regla de tres, el planeta nos pertenece para hacer lo que queramos con él, cuando en verdad formamos parte de él... venimos de él... el concepto de posesión se cae bajo su propio peso...



A veces me gustaría irme a una islita y cultivar mis alcachofas, pero me temo que tampoco solucionaría nada...

jueves, 27 de marzo de 2008

¡Basta!


Un día te levantas y decides decir: ¡Basta!

Basta de faltas de respeto.

Basta de compañías que no saben valorarte.

Basta de dar tu alma para que escupan sobre ella.

Basta de esperar que la “conciencia” llegue a esa persona que no consigue ver que hay un mundo más allá de su ombligo y que, además, no gira entorno a él.

Basta de que alguien, en vez de ayudarte a evolucionar, sólo sea un estorbo para ello.

Un día te levantas y abrazas, envuelta en un sentimiento agridulce, el nuevo día en que despiertas. Envuelta en el dolor de la pérdida y la esperanza de una nueva vida que aspiras sea mejor, y te permita seguir paseando en la búsqueda siempre inconclusa de uno mismo, evolucionando paso a paso.

No dejes que nada te detenga, que medre tu fuerza interior, que te absorba hasta sentir que no eres tú, donde la balanza se inclina hacia lo que desea mientras tus necesidades esenciales no tienen la menor importancia.

Y recuerda que siempre hay gente alrededor dispuesta a caminar a tu lado por las sendas de la vida.

"This body holding me, reminding me that
I am not alone in

This body makes me feel eternal.
All this pain is an illusion."
By Tool: Parabol

martes, 25 de marzo de 2008

Regreso después de Semana Santa


Vuelta a la rutina diaria después de unas vacaciones más que necesarias.

Se fueron los dolores de espalda y las contracturas al soplo de una nueva y refrescante brisa.

Brisa que corre a través del aire y que hace que la realidad cambie de perspectiva.

Y con el regreso, vuelven los hábitos… y, con ello, el paso de los días cómo si fueran copias unos de otros con ligeras variaciones. Y lo que parece una cárcel de rutina, bien llevado, se transforma en un sentimiento de estabilidad cuando se une al de plenitud, sintiendo que aprovechas el tiempo y que no dejas de lado aquellas pequeñas cosas que te llenan.

Imprescindible para ello tener, todos los días, unos momentos para sentarse, contemplativo, ante la vida y respirar…

miércoles, 12 de marzo de 2008

Carpe diem


Ayer, mientras tomaba cervecitas con Nietzche, en una magnífica tarde disfrutando del solecito en la terracita del Dragón Verde, estuvimos discutiendo sobre este tema.

Después de la animada charla que seguramente nos pareciera más coherente de lo que realmente era porque el alcohol ya iba haciendo mella (al menos en mí) después de dos pintas de guinnes él, y dos medias pintas yo, más el estómago vacío (que soy más chiquitita, y salgo barata de emborrachar) , llegamos a la conclusión siguiente:

Para nosotros, el carpe diem no significaba, simplemente, "aprovecha el hoy ya que el mañana es incierto, y quizás estemos muertos"… eso era simplificar demasiado y una excusa para hacer lo que te diera la gana… si no que lo veíamos desde la perspectiva de que no te puedes anclar en el pasado, lo pasado, pasado es y no se puede vivir el presente pensando en él, si no que hay que aprender de él; para disfrutar el hoy, que es el momento que actualmente vives, el momento realmente importante; pero sin desdeñar el futuro, pues el futuro se convertirá en el presente, por lo que debemos de ir tejiéndolo, sin obsesionarnos con él.

En resumen: ‘vive el momento’, es decir, «aprovecha la oportunidad y no esperes a mañana, porque puede ocurrir que mañana la oportunidad ya no exista» pero, sin olvidar que el pasado es quien te ha dado las claves para ser quien eres en el presente, y el futuro será el hoy del mañana… Si es que no estamos muertos, pero en esa posibilidad mejor no pensar ya que, después de todo, poca importancia tiene toda esta disertación si yacemos bajo tierra.

Vaya galimatías he soltado ¿no? Y todo para terminar horas después de esa conversación, sobre las 12 de la noche, tirada encima de mi cuñada, revolcándonos por el suelo de la alameda, con 10 cervezas o más recorriendo mi torrente sanguíneo, mientras le pintaba la frente con un subrayador amarillo fosforito, arrancándole pedacitos al tiempo... ¡¡Carpe diem!!


Me encanta esa letra...

Os pego el poema de Horacio en latín y traducido...

"Tu ne quaesieris (scire nefas) quem mihi, quem tibi fienm di dederint, Leuconoe, nec Babilonios temptaris numeros. Ut melius quicquid erit pati!
Seu pluris hiemes seu tribuit Iuppiter ultimam, quae nunc oppositis debilitat pumicibus mare Tyrrenum, sapias, vina liques et spatio brevi spem longam reseces. Dum loquimur, fugerit invida aetas: carpe diem, quam minimum credula postero. "


"No preguntes (contra la voluntad divina el saberlo), Leucónoe, qué fin
han puesto para mí los dioses, cuál para ti, ni sondees el cálculo babilonio.
¡Cuánto mejor soportar lo que haya de ser, tanto si Júpiter nos ha concedido
muchos inviernos, como si es el último nuestro el que ahora quiebra las olas
del mar Tirreno en azote contra los escollos! Sé sabia, filtra el vino y, breve
como es la vida, corta la esperanza larga. Mientras hablamos, habrá huido
celosa la edad: goza a bocados del momento, confiada lo menos posible en el
de mañana."

lunes, 10 de marzo de 2008

Otra vez...


Ha vuelto a ocurrir…

Otra vez

Vuelvo a vivir lo que viví hace poco más de un año… aún peor si cabe.

Da igual lo que te esfuerces.

Da igual lo que tu intuición te diga.

Dan igual los actos.

Da igual lo que realmente creas.

A veces todo falla

Otra vez siento ese puto vacío dentro de mí.

(Se ve que eso sí que no está dispuesto a abandonarme fácilmente)


jueves, 6 de marzo de 2008

Reflejos de estrés


Noto como el estrés se va acumulando en mis cervicales, como se tensa la parte izquierda de éstas, como una línea de tensión me sube por ese mismo lado desde los lumbares hasta el final del cuello, junto a la espina dorsal.

Mi espalda es un tortuoso conjunto de nudos y contracturas.

Hacía tiempo que no la tenía así… que no acumulaba esa tensión, desde que empecé a hacer deporte.

Y esa tensión no es más que un reflejo del estrés que se ha vuelto mi fiel compañero.

No es estrés debido a altas cargas de trabajo, ni a problemas familiares ni similares.

Es el estrés que se produce al sentir que pierdes el tiempo, al dedicarlo a algo que no te llena, a lo que no le ves el sentido… al sentir el vacío.

Hace ya meses, bastantes, que perdí la motivación… de verdad que me esfuerzo por recuperarla, pero con estas tareas, no puedo…

No me siento útil, y quiero sentirme útil.

No me siento plena, y quiero sentirme plena.

No estoy aprendiendo, y quiero aprender, evolucionar.

A veces me dan ganas de tirarme de los pelos, otras un extraño sentimiento de impotencia hace que me entren ganas de llorar.

Necesito unas vacaciones, desconectar, reencontrarme y un cambio.

¿Qué cambio? Ojala lo supiera… si supiera que es lo que realmente quiero hacer… sería todo al menos un poco más fácil.

martes, 4 de marzo de 2008

Se acerca la Semana Santa.


A mi, especialmente, me da bastante igual estas fechas, no soy cristiana-apostólica-romana y no me gustan los pasos tan típico de Sevilla… que sí, que es arte, y que la imaginería sevillana es preciosa… vale… pero para mi, un evento en el que predominan un montón de hipócritas que van enchaquetados a beber cerveza y ponerse hasta el culo de coca mientras ven los pasos, diciendo que son religiosos y que, ¡olé! ¡El cristo del gran poder!… no es la compañía mas grata. O estar entre masas bamboleantes de gente que te aplasta, escuchando como una viejuna salta con fabulosas frases como esta:

“ESA si que es una VIRGEN, no como la PUTA que va detrás”- refiriéndose a la de Triana, si no recuerdo mal.

Y qué decir sobre los que idolatran a las imágenes y les piden deseos y milagros, como que su niño cure el cáncer, su nieto nazca sano, o a su marido se le empalme como antaño…

En fin, esa es mi perspectiva, salvo los que van por que realmente les gusta la tradición sin otra pretensión, que son los únicos que merecen mis respetos, como los cristianos practicantes (siempre que no intenten atribuirles propiedades mágicas a los trozos de palo esculpidos bellamente).

Después de esta disertación e ida por las ramas, he de decir que SI hay algo que me gusta de la semana santa, después de todo:

¡Las torrijas!



INGREDIENTES:

• 8 rodajas de pan del día anterior (de 1 cm de grosor)
• 2 vasos de leche
• 4 cucharadas de azúcar
• 4 cucharadas de miel
• 4 cucharadas de aceite
• 1 ralladura de limón
• 1 palo de canela en rama
• 3 huevos

PREPARACION:

1. Calentar la leche con dos cucharadas de azúcar, la canela y la ralladura de limón. Cuando hierva, dejar enfriar y quitar la rama de canela.

2. Empapar las rebanadas de pan en la leche y rebozarlas con los huevos batidos. Pasarlas por una sartén con aceite bien caliente hasta que se doren. Escurrir bien (las puedes pasar por papel de cocina) y colocarlas en una fuente.

3. Aligerar la miel mezclándola con 2 cucharadas de agua y rociar con ella las torrijas. Servir a temperatura ambiente.


Voy a aprender a hacerlas y me llevaré un taper lleno para merendar con los niños de mi curro…

Y quizás la suerte me acompañe después de todo: me van surgiendo posibles planes para quitarme de Sevilla este año, que además, vivir en el centro se vuelve una auténtica odisea. Quizás campo y senderismo, quizás playa… a ver si lo consulto con cierta persona que espero me acompañe a pasar estos días…

jueves, 21 de febrero de 2008

Relatos cortos

- Anhelos de un alma feérica -



Érase una vez un hada etérea, que habitaba eterna, en un bosque cercano a pueblos nórdicos.

Su nombre era Pétalo.

Pétalo saltaba entre hojas y jugaba por las mañanas con las gotas de rocío que por ellas resbalaban. Pétalo le cantaba a la Luna las noches claras, con su dulce voz que envolvía el ambiente y se unía con el viento. Pétalo nadaba entre las aguas de lago para luego retozar al sol mientras se le secaban las grandes alas formada por el mismo material que el arco iris.

Con el paso de los años, la pequeña ninfa empezó a sentir desazón debido a la rutina diaria. Su vida despreocupada se le quedaba corta, las horas demasiado largas, y empezó a sentir un hueco en su interior: esa sensación de vacío del que no se siente realizado.

Desde entonces, por las noches, Pétalo cambió sus dulces cantares por una triste plegaria que oraba a la Luna, para que aplacara esa sensación de abisal vacío y le ayudara a encontrar nuevos derroteros por donde continuar, con plenitud, su vida feérica.

Y la Luna la escuchó.

Paseando pensativa, el hada comenzó a vagar sin rumbo fijo por el bosque, y el destino quiso que terminara en las lindes de éste, donde una verde explanada daba paso a una bella casita blanca de tejas color terroso. Sorprendida, pues sus ojos eran la primera vez que veían algo parecido, volvió del mundo de las abstracciones para fijarse en lo real, y ahí pudo observar cómo varios niños jugueteaban sobre la hierba, cómo una madre colgaba sábanas blancas que ondeaban con la suave brisa, cómo la abuela dejaba reposar un bizcocho relleno de frutas del bosque sobre la repisa de la ventana.

Y se respiraba felicidad.

No pudo, Pétalo, apartar su vista de la escena. No pudo más que asimilar aquello que era nuevo ante sus ojos, sorprendida y maravillada.

Pero no era la única que observaba.

Entre la penumbra que brindaban los altos árboles del bosque, un horrible troll la observaba salivante, pues en la bella ninfa había descubierto un suculento bocado. Y no podía apartar su vista de ella, ni su pensamiento. Discurría sobre cómo cazarla sin que su presa se escapara, porque, ya se sabe: las hadas son hábiles y escurridizas.

Pétalo se hizo asidua al lugar, observando, aprendiendo la conducta humana de aquella familia que vivía en las lindes del bosque. Los vio llorar y reír, jugar y pelear, abrazarse y quererse. Aprendió el significado de la palabra “amor”, que hay algo más que la soledad que siempre fue su compañera, y que existe un vínculo especial entre esos seres a los que vigilaba con devoción.

Y ahora, Pétalo cantaba tristes melodías de anhelo, le contaba a la Luna que ya sabía qué era aquello que le faltaba, le pedía entre lamentos y lloros que quería ser humana.

Pero era hada, y ya se sabe que las hadas no se pueden transformar en hombre, y que durante el paso de los evos, seguiría siendo hada, retozando entre flores y cantando canciones que se unen al sonido del viento, y que en las noches de verano, hasta los humanos advierten sus mágicos tonos enredados con el aire.

La melancolía se apoderó de ella, pues quería formar parte de aquella familia que ya sentía suya… provocando que las lágrimas de aquel ser feérico resbalaran constantes por su mejilla, haciendo brotar pequeñas flores de tristeza por donde caían.

Hasta que, una noche de primavera, se encontraba, Pétalo, absorta en la visión de aquella familia: la madre comunicaba a los jóvenes retoños con voz de alegría que iban a tener un hermano, y la sonrisa del padre era tan espléndida que irradiaba luz. La ninfa intentaba entender qué significaría aquello, pues nunca escuchó hablar sobre el concepto de “engendrar” ni de “nacer”.

Tampoco era consciente de que la Luna, esta vez, también la había escuchado.

Tan absorta estaba en sus pensamientos, intentando comprender, que no notó como el troll reptaba a su espalda. Tan ensimismada estaba, que no intuyó cuando dos garras cayeron sobre ella, apresando con atroz fuerza su pequeño y frágil cuerpo. Apenas tuvo tiempo de asustarse cuando su horrible enemigo se la zampó de un bocado. Así , con tremenda violencia, encontró su muerte.

A media noche, una luz proveniente del estómago de la bestia, que yacía dormida, comenzó a revolotear entre los árboles, dirigiéndose hacia la casita blanca de tejas color terroso situada a la vera del bosque. Como guía tenía la luz de la Luna, que ahora le devolvía el canto en tonos que sólo las almas pueden escuchar, cantos que invocan a la vida y a la muerte, versos llenos de magia. La luz penetró a través de las paredes de la casa, y a través de la joven madre, para unirse formando la nueva vida que en su vientre brotaba.

Y así, comprendió, Pétalo, los conceptos de “engendrar” y “nacer”.

Y así, su ansiado sueño se transformó en realidad.

Nota: el dibujo no es mio, pero mientras lo hago, ese me ha gustado y de momento ahí se queda. :P